27.6.12

La Mariposa



Un día, una pequeña mariposa apareció en un capullo; un hombre se sentó y observó por varias horas como la mariposa se esforzaba para que se cuerpo pasase a través de aquel pequeño agujero.
Al cabo de un tiempo, pareció que ella ya no lograba ningún progreso, que había ido lo más lejos que podía en su intento y no podría avanzar más.
Entonces el hombre decidió ayudar a la mariposa: tomó una tijera y cortó el resto del capullo.
Así, la mariposa salió fácilmente.



 Pero su cuerpo estaba atrofiado, era pequeño y tenía las alas aplastadas.                                       
El hombre continuó observándola porque esperaba que , en cualquier momento, sus alas se abrirían, se agitarían y serían capaces de soportar el cuerpo, el que a su vez , iría tomando forma. ¡Nada ocurrió!
En realidad, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con un cuerpo deforme y alas atrofiadas. Ella nunca fue capaz de volar.

Lo que el hombre, en su gentileza y voluntad de ayudar, no comprendía, era que el capullo apretado y el esfuerzo necesario para que la mariposa pasara a través de la pequeña  abertura, era el modo por el cual Dios hacía que el fluido del cuerpo llegara a las alas, de tal forma que ella estaría pronta para volar una  vez que estuviera libre del capullo.


Algunas veces, el esfuerzo es justamente lo que necesitamos en nuestra vida. Si Dios nos permitiera pasar a través de nuestras vidas sin obstáculos, seríamos lisiados. No tendríamos la fuerza que podríamos haber tenido, y nunca podríamos volar. 


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Bellísima reflexión...y por alguna razón comencé a pensar en los niños...Ellos tiene una personalidad, hagamos lo que hagamos. Que el ambiente ayuda a ella, por supuesto. Por eso que cuando nombra la mariposa me imaginé a un niño y al hombre con un educador. Y aquí separaría al educador en padres y en maestros, porque:
Como padres, muchas veces, les cortamos el capullito cuando los sobreprotegemos. Aunque por supuesto, siempre tenemos la mejor intención. O pensamos que se corregirán con el tiempo... "dejalo que es chiquito", "no importa que vea eso, no entiende todavía", "los chicos dicen cosas feas a sus amiguitos, pero son todos iguales, es normal"...etc.

Ahora, los maestros, es más bien lo opuesto. Porque en la escuela ya tiene un plan perfectamente pensado para los alumnos y a todos los meten en la misma bolsa. Mucha práctica, muchos temas, muchas actividades, mucho esfuerzo ..."para que salgan buenos","desde más pequeños mejor", "que se esfuercen si quieren llegar bien al examen"...
Pero ese material está tan desconectado uno de otro, que se pierde tiempo con cosas que no producen lo que deberían producir. Ni siquiera muchos de los mismos maestros están de acuerdo con el material que deben usar para enseñar. Por ello, me impactó leer :

"Los principios fundamentales de docilidad y autoridad han sido considerados en primer lugar porque son fundamentales, pero por esa misma razón, ellos deberían estar presentes pero no en evidencia [...]
No sólo eso, pero estos principios debieran estar condicionads por respeto a la personalidad de los niños, y con el fin de dar espacio a los niños para desarrollarse de manera apropiada para ellos. Los padres y maestros deberían adoptar una actitud de "inactividad magistral". (Charlotte Mason; Pról. de A philosophy of Education/ Vol.6)

Y también:

"Las enseñanzas de Mason hacen incapié en que ambos, educación hogareña y escolar, deberían ser un proceso de aprendizaje y crecimiento para los niños, los padres y los maestros por igual.

[...] sus ideas son prácticas; ellas identifican problemas y ofrecen soluciones bien probadas y creativas. Ella nos da visiones radicales de lo que la educación podría y debería ser y graves advertencias acerca de descuidar y abusar de nuestra responsabilidad y autoridad.  

[...] Muchos padres parecen perdidos en sus propias casa, y muchos maestros y niños están forcejeando en nuestros sistemas educacionales. Estos sistemas aun están buscando educar nuestros niños sin una influencia paternal ni bíblica; preparan nuestros jóvenes para examinarse y no ¡para la vida!"  (Dean and Karen Andreola, libro mencionado arriba)
                                                                      

        
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Quisiera lograr esa "inactividad magistral" con la educación en general de mis hijos y qué difícil es aun para mi....pero cuando recuerdo que Nuestro Padre está para guiarnos a nosotros también, si oramos y le pedimos, entonces eso me reconforta. Así fue como me llevó a encontrar esta filosofía. No me cabe duda de ello...




Que Dios los bendiga en su hogar también