9.7.12

El conocimiento indispensable





"Un niño inglés de nueve años viviendo en Japón comentó:
'¿ No es gracioso, Madre, el aprendizaje de todas las cosas? 
Todo parece encajar en algo más'..."



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Leyendo sobre como elaborar un plan de estudios, Charlotte Mason emplea esta anécdota y sugiere lo que sigue a continuación (Vol.6 pág. 156-165):

"La educación , sin dudas cae bajo la ley económica de la oferta y la demanda; pero la demanda debería más bien venir de los niños, en lugar de los maestros y padres. ¿ Cómo sus demandas pueden articularse? Debemos darle consideración a esta pregunta porque la respuesta depende de nuestra percepción de la 'naturaleza humana'; un todo en el que las posibilidades son infinitas y variadas, no sólo en un niño genio, hijo de una familia distinguida, pero en cada niño de la calle.
[...] Hay un amplio programa sobre el que se fundan los derechos educacionales del hombre; amplio pero podríamos decir que no imposible, ni que podemos escoger educarlo en esta dirección y no en la otra. Incluso no podemos hacer una elección entre ciencia y humanidades. Nuestra parte, me parece a mi, es darle al niño tantas vivencias como sea posible, de esas amplias relaciones apropiadas para él.
De los tres tipos de conocimientos apropiados para el niño-- el conocimiento sobre Dios, del hombre y del Universo-- el conocimiento de Dios alcanza el primer puesto en importancia, es indispensable y el de más feliz realización .


 Las madres son mucho más exitosas en comunicar este conocimiento que las maestras, quienes saben menos de los niños y tienen una idea estrecha y pobre para evaluar sus mentes.

[...] Una madre sabe como hablar de Dios, como si lo hiciera de un padre ausente, con toda certeza sobre su cuidado y amor por ella y por sus hijos. Ella sabe cómo hacer que el corazón del niño palpite fuertemente con alegría y agradecimiento , mientras lo emociona con el pensamiento de 'mi Padre hizo todo', mientras sus ojos se deleitan en un prado florido, grandes árboles, ríos que fluyen..."

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No necesitamos entrar a cuestionarnos sobre el conocimiento intuitivo, pero sí sobre el conocimiento concreto que podemos alcanzar y que tiene su origen en la Biblia 
La peor humillación que podemos cometer con nuestros niños, es darles nuestra propia versión o de alguna otra persona benevolente, en  lugar de la dicción fina, poética y lúcida de la Biblia.

La literatura en su mejor forma, siempre es directa y simple y un niño normal de seis años escucha con encanto los cuentos del Antiguo y Nuevo Testamento, leídos pasaje por pasaje, y luego narrados por él mismo a su turno, con encantadores toques de innata elocuencia.

La religión tiene dos aspectos: la actitud de la voluntad hacia Dios la cual entendemos como Cristianismo y la percepción de Dios que proviene de un crecimiento lento y gradual en la comprensión de la relación divina con los hombres.
quienes deseen ...desarrollar en sus hijos el principio activo tanto como el pasivo de la religión, debieran considerar que es probablemente cierto que la enseñanza de el Nuevo Testamento, si no está debidamente acompañada por lo del Antiguo, falla en promover tales pensamientos amplios de Dios, que todo lo abarca, que todo lo penetra; tal como David, por ejemplo, que lo expresa constantemente en los Salmos. 



Tengamos fe y coraje en darle a los niños esa  visión completa y gradual de la historia del Antiguo Testamento. Que ellos inconscientemente percivan por ellos mismos en una forma panorámica, la historia de la humanidad representada en la nación Judía tal como se desarrolla en la Biblia.  

¿Nuestros niños son escépticos, como el pequeño Goethe, quién se gozaba en presentarle a sus maestros un centenar de dificultades?
Como el sabio Dr. Albrecht , no tengamos prisa por explicar. Tratemos de no despreciar o evadir sus preguntas o darle respuestas finales. En lugar de ello, presentemos algún comentarista reflexivo, quien pueda manejar preguntas con modestia y delicadeza. Si actuamos de esta forma, las dificultades asumirán su justa importancia, es decir, que se difuminarán en el  desenvolvimiento gradual dentro del gran esquema de la enseñanza.
Entre las edades entre seis y doce años, los niños (en nuestras escuelas) cubren las historias del Antiguo Testamento en su totalidad. Los Profetas son introducidos de acuerdo a sus relaciones con los Reyes. Los maestros abren la lección con la lectura de un pasaje de la Biblia para los Jóvenes (Canon Paterson Smyth) , en la cual el tema es tratado pictóricamente. Probablemente habrán algunos comentarios y discusiones después de la lectura. Luego, el maestro leerá el pasaje  en cuestión de la Biblia, el cuál los niños narrarán. Los comentarios sirven como telón de fondo de sus pensamientos. La narración, usualmente, es extremadamente interesante; los niños no pierden ni un detalle y a menudo agregan pintorescos toques propios.
Antes del cierre de la lección , el maestro resalta nuevos conceptos de Dios o hace notar nuevos comportamientos que la lectura permita, enfatizando la lección moral o religiosa que se está aprendiendo, de una manera respetuosa y comprensiva, en lugar de cualquier implicación personal.


El Nuevo Testamento 
cae bajo otra categoría.
Los mismos comentarios son utilizados y se siguen los mismos métodos: la lectura respetuosa del texto, con la narración subsecuente, la cual es, a menudo, curiosamente perfecta después de sólo una lectura.
Ésto es lo más sorprendente, porque todos sabemos cuan difícil es repetir un pasaje, el cuál hemos escuchado miles de veces. Una sola lectura atenta elimina la dificultad y somos capaces de asegurarnos que las mentes de los niños tengan perfectas imágenes de cada tierna y hermosa escena descrita en los Evangelios. Son capaces de reproducir la enseñanza tan austera y tiernamente, con lo que refuerzan el objeto de las lecciones de los milagros. 

Poco a poco, la Persona de Nuestro Señor es revelada en Sus palabras, y Sus obras se vuelven reales y queridas para ellos; no através de apelaciones personales , sino bajo la impresión que deja el conocimiento preciso y detallado del Salvador del Mundo, Quien sólo hizo el bien.
La doctrina se internaliza por la introducción a las registros de la Biblia y la lealtad hacia el Divino Maestro se convierte, más probablemente, en el principio guía de sus vidas".




Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad que nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
(2da. de Pedro 1:3-7)


"...El niño no había descubierto el secreto completo;
todo encajaba en algo dentro de sí mismo."





Porque el Señor da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.
Prov.2:6