18.9.12

Los niños aprenden a crecer

¿Realmente aprenden a pensar con los métodos que aplican las escuelas hoy en día?
No lo creo. Fue lo primero que notamos al empezar a hacer homeschooling.

American Girl's books:
Kirsten learns a lesson, 1854


Aquí la Sra. Mason habla del derecho y responsabilidad de los padres de prestar atención a los contenidos que ofrecemos a nuestros hijos para educarlos. Y algo aún más interesante...

Vol.1pág 169 a 172
Los maestros [hoy en día, instituciones diría yo], más que cualquier otro, son a quienes se les ha dado la consideración de lo que el niño debe aprender y cómo debe hacerlo. Pero el padre, también, ha dejado de pensar en ello e incluso cuando no profesa enseñar a sus hijos, debería tener sus opiniones bien formadas de los temas y métodos de su educación intelectual. Incluso ayudaría tanto al maestro como al niño si así lo hiciera.







Josefina learns a lesson, 1824
Lamentalemente, hoy en día, a pesar de que los padres se comunican con los maestros para guiar mejor a sus hijos, creo que no lo logran. No por ineficacia del maestro (a veces sí), sino que muy pocas veces el maestro tiene oportunidad de poder realmente ayudar al alumno, ya sea por el gran número de alumnos que maneja y/o por la falta de método. Nunca va a poder llegar a establecer con su alumno esa relación donde conozca a fondo sus necesidades y particularidades. Charlotte Mason lo dice tan simpática así:

La dificultad es tener una mujer quien no sólo conozca de los contenidos que va a enseñar, pero quien entienda en alguna medida, la naturaleza del niño y el arte y objeto de la educación; una mujer capaz de hacer lo mejor de los niños sin desperdicio de poder o de tiempo. Tal rara avis no se presenta a sí misma en respuesta a cada anuncio.

Que el niño pierda el tiempo, es lo menos perjudicial que les pueda suceder.
Ellos están formando hábitos muertos en lugar de esfuerzo intelectual;  Cuando comienzan la escuela, las lecciones les pasan por arriba, el trabajo se les escurre entre sus manos y su resistencia y pasividad frustra hasta a los maestros más alentadores.

Tres preguntas para la Madre
(...)Ella debe preguntarse seriamente:  
¿POR QUÉ deben los niños aprenderlo todo?, ¿QUÉ deben aprender? y ¿CÓMO deben aprenderlo?
Si ella se preocupa en encontrar una respuesta definitiva y considerada a cada una de estas tres reflexiones, entonces estará en posición de dirigir los estudios de sus hijos. Y verá, al mismo tiempo, que se sorprenderá al descubrir que tres cuartos del tiempo y labores diarios que pasan los niños en sus lecciones son una pérdida de tiempo y desgaste de energía.


Eso mismo nos ha pasado. Un buen día, estudiando un libro de texto que garantizaba la educación completa del alumno del grado que ibamos a cursar, empezamos seriamente a descartar contenidos que no hacian más que estar repitiéndose año tras año, sin cesar y sin avanzar demasiado en el concepto tampoco y dijimos:




Ésto y ésto SI.
Ésto NO!
De ésto recién en dos años.
De ésto, 100 más.
Aquí falta ésto y ésto...
Pero más allá de todo eso,  se nos iluminó no sólo la mente, sino el alma y el corazón, y decidimos que:
Todo ésto sin Ésto no serviría para nada.
(Cada uno que llene los "ésto" con lo que mejor considere)


 Las dos primeras preguntas pudimos definirlas primero y más rápido. Después de observar y estar dispuestos al cambio, se pudo definir la tercera. Y aquí estamos. Aún aprendiendo a desarrollarla sobre todo al empezar a compreder ésto tan importante que sigue a continuación:


¿Por qué los niños deben aprender? 
¿Por que debemos comer? ¿No es que en la medida en que el cuerpo pueda vivir y desarrollarse  será capaz de cumplir sus funciones?
Precisamente así también la mente debe ser cuidada y se desarrollará  con el alimento más conveniente para ella.

Nuevamente, el cuerpo se desarrolla no sólo por la sustancias apropiadas, sino también por el ejercicio de cada uno de sus miembros.
Una joven madre me remancó el otro día, que antes de su matrimonio, ella tenía unos brazos tan delgados que nunca quería mostrarlos, pero su fuerte bebé de cinco meses la había curado de eso. Ella podía alzarlo y cargarlo con facilidad y ahora podía enseñar sus brazos bien formados a cualquiera.
Así como las extremidades se fortalecen con el ejercicio, también el esfuerzo mental, en especificas partes de la mente, hace que ese poder se pueda efectuar.

La gente tiende a pasar por alto el hecho de que la mente tiene que tener su alimento. Aprendemos que debemos saber, no que debemos crecer.
Por lo tanto, las lecciones en que repiten como loros, el abarrotarlos de hechos mal digeridos para pasar exámenes, son maneras inferiores de absorber el conocimiento. La mente no los asimila.

Nos topamos con libros educativos con lecciones elaboradamente planeadas en las cuales cierto trabajo es asignado para la percepción de facultades, cierto trabajo para la imaginación, algo para juzgar, y así sucesivamente.  Pero esta doctrina de las facultades está en su propio camino  a descansar en paz. La mente es una e indivisible y dotada de múltiples capacidades.  
Este tipo de doctrina es innecesaria para un niño sano, cuya mente es capaz de auto-dirección y de aplicarse a sí misma su propio trabajo una vez que el conocimiento le es entregado.

Denle a sus hijos una sola idea de valor y habrán hecho más por su educación que si hubieran puesto ante ellos un contenedor lleno de información.
pág .174