23.9.12

Suprema Autoridad


"Se dice de los niños de nuestros días que son obstinados, ligeros y faltos de respeto. Si ésto es así, y en la medida en que lo sean, sucede porque los niños son criados sin la conciencia de su relación con Dios, quien nos enseñó a llamarlo "Padre Nuestro".


Este nombre divino nos recuerda que la autoridad se presenta en el Autor de nuestro ser, y es tierno, misericordioso, preventivo, fuerte y sabio para gobernar, [...] como lo vemos manifestado en menor escala, incluso, en el mejor de los padres humanos.

El sentido del deber, es siempre impartido por quien nos dice cuales son las reglas.
En el hogar, quienes ponemos autoridad, también actuamos nosotros mismos bajo una ley más alta, y finalmente, bajo una ley suprema. 
El niño no puede tener un sentido duradero de deber hasta que es puesto en contacto con esa Autoridad Suprema, quien es el origen de la ley y a quien al complacerlo, convierte el deber en gozo.




Está dicho de los débiles que 'Dios no está en sus pensamientos'.

Del niño debiera decirse que Dios está en todos sus pensamientos. Pensamientos alegres, que lo hagan feliz, pensamientos relajados y activos, pensamientos de amar, dar y servir. La riqueza de pensamientos bellos con los cuales el corazón de cada niño se desborda.

Estamos inclinados a pensar que un niño es un poquito mórbido y precoz cuando pregunta y tiene ideas acerca de cosas divinas, y no hacemos lo mejor de nuestra parte para corregirlos.  
Lo que necesita es ser guiado hacia verdaderos pensamientos alegres. Cada día debiera traerle 'nuevos pensamientos de Dios y nuevas esperanzas del cielo'.

Él entiende las cosas divinas mejor que nosotros, porque sus ideas no han sido moldeadas aún con los estándares convencionales y los pensamientos de Dios son para él un escape hacia el infinito de las limitaciones que lo preocupan,  como barras prisioneras, las cuales están entre las ideas más amargas de la niñez. 

Debería mantenerse al niño en este hábito del pensamiento de Dios, tal que si lo pierde, aunque sea por un momento, fuese como llegar a casa después de estar ausente y encontrar que su madre se marchó. Esto es una parte muy delicada del trabajo de un padre.

Cuando consideramos el poder vitalizante de una idea y cómo una sola simple idea cambia el curso de la vida, viene muy a consideración cuáles ideas de las cosas de Dios podemos adecuar a los niños y cómo se podrían presentar más atractivamente. Porque es muy triste la forma en que muchos niños obtienen sus primeras ideas de Dios, como las de estar siendo observados por sus transgresiones y siempre listos a recibir castigo.


Otro peligro sería dejar que las cosas de la divinidad se vuelvan familiares o trilladas y que el Nombre de nuestro bendito Señor sea usado sin reverecia.
  
 Los niños deben tener la noción de que al Señor es a quien debemos servir, no que Él está para satisfacer nuestros propósitos."
 Charlotte Mason
(Vol. 3 pág.137 a 140)




La ley del Señor es perfecta, que convierte el alma;
 El testimonio del Señor es fiel, que convierte en sabio al sencillo.
Salmo 19:7