13.10.12

Inactividad Magistral II

Continuación de este escrito




No sólo confíen en sí mismos, sino también en sus hijos.

"Este es otro elemento de la Inactividad Magistral que me venturo a proponer a los padres como un lema al que aferrarse: Crean en la relación de padre e hijo para que los niños crean también en ello y puedan ellos mismos poner de su parte. Ellos lo harán si no están preocupados".




Silvia nos recuerda con su post esta bella familia.
Es un buen ejemplo de una preciosa nueva relación familiar
 a partir de este ejercicio de confianza.




Omniscencia de los Padres y Maestros

"Los padres y los maestros deben, por supuesto, ser omniscientes. Sus niños esperan eso de ellos. Los niños siempre están jugando un juego (mitad azar, mitad habilidad). Estarán tratando de ver cuán lejos pueden llegar, cuánto manejo de sus propias vidas pueden lograr y cuánto deben dejar en manos más poderosas. Ellos deben saber de sí mismos que pueden ser dejados solos, tanto en sus tareas como para buscar lo que les plazca. Ese poder de limitar debe estar presente pero ser pasivo, para que el niño no se sienta atrapado y sin opción. Ese libre albedrío del hombre que por generaciones han ejercitado los creyentes[...] es, después de todo, un patrón para los padres [...] Cada vez que un niño siente que elige obedecer por propia voluntad, entonces su poder de iniciativa es reforzado. Él es libre de hacer como plazca, pero sabe muy bien en lo más íntimo de su corazón que no es libre de hacer lo que no debe.

El niño quien, por el contrario, crece sin un fuerte sentido de la autoridad detrás de sus acciones, pero que recibe sermones de ser bueno y obediente y de lo que no debe hacer, está consciente que puede elegir hacer bien o hacer mal. Puede obedecer o no, puede decir la verdad o una mentira, pero incluso cuando elige, lo hace con nerviosismo. Sus padres le han removido el apoyo de su autoridad en la difícil elección de decidir hacer lo correcto y es dejado sólo al hacer el más arduo de los esfuerzos, el esfuerzo de tomar desiciones.

La actitud casual y relajada de los Padres  
 
Los padres son, a veces, más alegres que las madres al asumir una postura en la relación con sus hijos. Ésto es sólo porque ellos están ocupados con muchas otras cosas y la madre, a menudo, suele estar  envuelta con sus niños demasiado.[...] La moraleja es, que las madres no deben ser descuidadas y egoístas, pero deberían dejar a sus hijos un poco solos y no oprimir a los jóvenes con ese cuidado ansioso suyo.

Serenidad de una Madonna
 
Madonna y el Niño por Bernardino Luini
No es por nada que los antiguos pintores, aunque difieran en sus ideas por otros temas, todos trabajaron sobre una cualidad tan propia en el diseño de la Madre. La Madonna, no importa de que canvas te mire, está siempre serena.
Ésta es una gran verdad, y haríamos bien en colgar en nuestras paredes las Madonnas de todos los Maestros, así la lección, enseñada através de la vista, alcanzará nuestro corazón con su calma influencia.
Si las madres pudieran aprender a hacer para sí mismas lo que hacen para sus hijos cuando estos están sobrestimulados, tendríamos hogares más felices. ¡Dejemos salir a Mami a jugar!
Si sólo ella tuviera el coraje de dejar todo cuando la vida se vuelve muy tensa y tomarse el día, o medio día fuera en el campo, o con su libro favorito, o en tomarse un buen rato viendo dos o tres obras de arte, o en cama, sin los niños, la vida sería mucho más alegre para ambos, hijos y padres.
La madre sería capaz de ponerse a sí misma en una sabia pasividad y no molestaría a sus hijos con su continua interferencia física...los dejaría ser."

Tiempo libre

"A veces los eventos nos apuran y, a veces, nos da un poco de emoción el vivir acelerados ¿no es cierto?. A los niños les agrada también, al principio..."

Ella da un largo ejemplo sobre ésto que resumo:
Cuenta como Nelly tiene que preparar un poema para el día de cumpleaños de su padre pero sólo le dejan saber con una semana de anticipación. Lo que al principio la entusiasma y la hace sentir importante, se convierte en una carga por la inminencia del acto. Comienza a sentirse y comportarse mal y entonces, para empeorar la situación, le reprochan si en verdad quiere a su padre. Si hubiera sido avisada con mayor anticipación, no hubiera sufrido ni física ni moralmente.

Aún peor es para los niños si la madre o maestra ha tenido un día ocupado. En esos días hacemos más de lo que podemos y nuestros nervios están a flor de piel, con fatiga y un poquito de exitación y todo mundo en la casa o en la clase se siente incómodo. Y lo más probable es que a la hora de acostarse estén más que inquietos.
El tiempo libre para sí mismos y una sensación de calma para los que los rodean, es tan necesario para el buen comportamiento de los niños, como para esta fuerte y considerada actitud paternal de la que hablo."

Fe

Hay más ingredientes en el preparado de lo que llamamos un delicioso compuesto de Inactividad Magistral, pero sólo me resta espacio para uno más.
La más alta forma de confianza, conocida como Fe, es necesaria para una mente y  actos reposados.
Cuando reconocemos que Dios no deja la crianza de los niños absolutamente librada a los padres y que Él trabaja también, en formas en las que tenemos que estar atentos para no estorbar, entonces podremos aprender pasividad, humildad y sabiduría.
Así daremos a los niños espacio para desarrollarse dentro de su propio carácter en forma correcta y sabremos como prevenir esos errores que también son propios de sus personalidades."

Vol.3 pág.29 a 35


Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre;
 porque adorno de gracia serán a tu cabeza, y collares a tu cuello.
Prov.1:8-9