19.11.12

El hábito es diez naturalezas



Tomado de "Home Education",

por Charlotte Mason (Vol.1 ) Pág. 105 a 106


"Aunque la naturaleza sea fuerte,el hábito lo es diez veces más. Entonces, aquí tenemos algo aún más poderoso capaz de superar a este hombre naturalmente fuerte.

Pero el hábito trabaja sobre las líneas de la naturaleza: el niño cobarde habitualmente miente para poder librarse de problemas, el niño amoroso tiene cien hábitos adorables, el niño de buen carácter tiene la costumbre de dar, el niño egoísta, un hábito de mantener.
Es decir, trabajando de acuerdo con la naturaleza, el hábito es simplemente la naturaleza en acción, haciéndose cada vez más fuerte por el ejercicio.

Una madre forma los hábitos de sus hijos involuntariamente  

Tales hábitos como ser bueno, malo, o indiferente, ¿son naturales en el niño? No, pero son lo que su madre ha sacado de ellos.   Y de hecho, no hay nada que una madre no pueda sacar de su hijos

Casi no hay una madre en ningún lado, que no tenga dos o tres hábitos mal logrados con sus hijos...a veces insignificantes, a veces sobre principios. Pero si una madre siempre pregunta ¿Qué dirá la gente?, ¿qué pensará la gente?, ¿cómo luce si...?, sus niños crecerán con hábitos de parecer y no de ser.

Se contentarán con lucir bien vestidos, comportarse correctamente y ser bien intencionados con los demás. Pero aplican muy poco esfuerzo en demostrar belleza, orden y bondad ante los ojos de los otros en el hogar.

[...] hábitos de generosidad, cortesía, amabilidad, sinceridad, respeto por el otro, y otros hábitos tales como éstos, son inspirados por el niños por la misma atmósfera de su hogar, el aire en que vive y con el que debe crecer.



La atención

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Pasemos ahora a considerar un grupo de hábitos mentales que son afectados por el entrenamiento directo, más que por el ejemplo. Primero pondremos el hábito de la atención, porque el regalo intelectual más grande basará su valor en la medida en que su dueño haya cultivado el hábito de la atención.

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El maestro debe saber qué temas son aptos para los niños, considerando su edad y como hacer estos temas atrayentes. Debe saber también como variar entre las lecciones, así cada capacidad en la mente del niño puede descanzar despuñes de cada esfuerzo y alguna otra capacidad puede ser puesta en juego.

También debe saber como incitar al niño a esforzarse através de su deseo de aprobación, de superación, de adelantar, de saber, por el amor a sus padres, por su sentido de responsabilidad, pero en tal forma que ninguno de los tantos motivos sean mal usados, lesionando el carácter del niño. Pero el peligro del que debe estar especialmente alerta, es el de sustitución de cualquiera de los deseos naturales por ese conocer, el cual es igualmente natural y es adecuado para todos los objetivos de la educación.



[...]En primer lugar, nunca dejar que el niño holgazanee al momento de copiado y sumas, o que se sienta adormecido con su libro delante de él. Cuando un niño se vuelve atontado con una lección, es tiempo de ponerla a un lado. Déjalo hacer otra lección tan diferente como sea posible y luego volverá a su tarea inconclusa con un ingenio renovado.   


Trabajar dentro del tiempo dado

La idea de terminar el trabajo en el tiempo acordado será de mucho valor para el niño. No solamente como entrenamiento en el hábito de orden, sino también en diligencia. Él aprende que un momento no es tan bueno como otro, que no hay tiempo extra para hacer lo que no se hizo en su momento. Y este conocimiento por sí solo ayuda a asegurar la atención del niño en su trabajo.
De nuevo, las lecciones deben ser cortas (alrededor de veinte minutos de duración para niños de ocho años para abajo), y esto es por dos o tres razones: el saber que no hay mucho tiempo para trabajar en las sumas o para sus lecturas, mantiene al niño alerta y lo ayuda a concentrarse. Y si las lecciones son juiciosamente alternadas, digamos, sumas primero mientras el cerebro esta lo bastante fresco, luego escritura o lectura y un pequeño descanso, y así continúa variando el programa un poquito cada día, con el mismo principio de una lección de "pensar" primero y una lección "cuidadosa" que le siga luego, el niño pasará sus tareas vespertinas sin signos de desgaste.
 

Consecuencias Naturales y Educativas
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Es evidente que la administración de recompensas y castigos en este principio requieren consideración y firme determinación por parte de la madre.
Se debe tener en cuenta que, a causa de qué surge la mala conducta del niño. Ella debe saber que castigo tendrá ese fallo, y debe prepararse a sí misma para ver a su hijo sufrir una pequeña pérdida temprana pero que es para su beneficio a largo plazo. 
De hecho, muy poco castigo verdadero es necesario cuando los niños son criados con cuidado. Pero esto pasa continuamente - el niño que ha hecho lo suyo, gana una recompensa natural (como sus diez minutos en el jardín haciendo lo que le plazca), y con los que actúan mal, ella tiene que ayudarlos a entender esta pérdida. Si ella iguala a los dos hijos, entonces comete un grave error. No contra el niño que ha hecho bien, pero contra el moroso, a quien deliberadamente anima a repetir su deficiencia. Al poner a su hijo bajo la disciplina de las consecuencias, la madre debe usar mucho tacto y discreción." 











Continuaré con este tema de los Hábitos en próximas entradas.
Ilustraciones de NORMAN ROCKWELL