15.12.12

El hábito de pensar en Dios

En el post Suprema Autoridad comencé con la traducción de un párrafo donde hablaba del hábito de pensar en el Señor y cómo afecta al niño. Aquí les comparto la continuación del Vol.3. (pág.140-147)

"El siguiente tema que debemos considerar recae en las líneas del hábito en la vida religiosa. Mi propósito es considerar qué tan lejos esta capacidad puede ser utilizada en el desarrollo de la vida religiosa de un niño." 
Actitudes reverentes

Los niños deben ser enseñados a tomarse el tiempo de ser reverentes y dar gracias antes de sus comidas, en sus oraciones familiares, en sus propias oraciones, en la iglesia cuando sea lo suficientemente mayor para asistir.
Es un error suponer que esos actos de reverencia son cansadores para ellos. A ellos les encantan esas pequeñas ceremonias; y enseñar el arrodillarse apropiadamente mientras dicen sus pequeñas oraciones, los guiará a un sentimiento de reverencia el resto de la vida (estos actos no deben forzarse en niños muy pequeños)



El hábito de leer la Biblia


El hábito de escuchar y luego de leer la Biblia es uno que debería establecerse a una edad temprana. Aquí nos encontramos con una dificultad, la de su comprensión. La Biblia, de hecho, es una biblioteca conteniendo pasajes y libros completos que no son de edificación para los niños (por su complejidad),  y muchos padres se apoyan en el uso de pequeñas colecciones de textos para la enseñanza, en la mañana o en la tarde. Pero dudo de la sabiduría de ese plan. Podemos estar seguros que la enseñanza narrativa de las Escrituras es de muchísima más ayuda que los textos morales y espirituales recogidos de ella en pequeños devocionales. Un niño lo suficientemente mayor, capaz de regocijarse por sí mismo de la lectura, disfrutará enormemente leyendo a través del Evangelio de San Marcos, parte por parte, por ejemplo,que en un lindo librito a parte de sus devociones matinales.

  Devociones regulares 

El hábito de hacer devociones regularmente es muy importante en los niños. No siempre la madre puede estar presente, pero he conocido niños que son aún más aplicados en sus devocionales cuando la madre no está cerca. 

En este punto también me parece adecuado remarcar que las oraciones al Señor, con los niños pequeños y los de edad escolar, no deberían ser dejadas hasta el momento de acostarse, cuando están casados y se caen a dormir por el desgaste físico. A media tarde sería un muy buen momento para orar, siendo más manejable.

El hábito de alabanza

La alabanza y el dar gracias surge libremente del corazón de un niño. Agradar le es natural y sagrado y la música le es un gozo. El canto de Himnos en el hogar y en la iglesia deberían ser de deleite especial. Y este hábito de canto suave y reverente, ofreciendo lo mejor de nosotros en alabanza, debería ser cuidadosamente formado. 

La Paternidad de Dios

Tal vez la primer idea revitalizante para dar a un niño, sea la de la ternura de la paternidad de Dios. Ellos viven, se mueven y son envueltos en su abrazo divino; dejémosles crecer en esta alegre certeza y en los días venideros pesará la idea de ser lejanos a Él.

La realeza de Cristo


Luego tal vez, la idea de Cristo su Rey es la apropiada para tocar los resortes de la conducta y para despertar el entusiasmo de la lealtad que ya tienen los niños en sí mismos, como todos sabemos, para otorgar esa devoción heróica a lo que encuentran heróico. Tal vez no hemos hecho lo suficiente por este principio de culto al Héroe de la naturaleza humana en nuestra enseñanza de la religión. Nos inclinamos a hacer subjetivos y no objetivos a nuestras metas religiosas. 

Estamos tentados a considerar el cristianismo como un "plan de salvación" diseñado y llevado a cabo para nuestro beneficio, y la esencia misma del cristianismo es la devoción apasionada a una persona totalmente adorable. 

Pero, reconociendo esto, todavía hay un peligro en estos días de suavizar esta enseñanza con los niños. ¡Si hasta pocos adultos tienen tan vívido sentido del pecado como si fuese un pequeño transgresor de seis o siete años!
Muchos jóvenes traviesos, endurecidos y delincuentes son así simplemente porque no tienen un conocimiento personal de que hay un Salvador de este mundo que tiene perdón inmediato y un amor listo para ellos.


La Morada del Espíritu Santo

La mayoría de los padres cristianos enseñan a sus hijos a reconocer que el Espíritu Santo mora en nosotros, que es el Consolador; ellos extienden la idea expresa en: 

"Enable with perpetual light
the dullness of our blinded sight.

Anoint and cheer our soiled face
with the abundance of Thy grace."

( Himno: 'Ven, Espíritu Santo, inspira nuestras vidas' 
"Alumbra con la luz eterna 
la monotonía de nuestra ceguera.
 

Unge y anima nuestra cara sucia
con la abundancia de tu gracia.")

Pero sería bueno si pudieramos impedir la separación entre lo sagrado y lo secular en la mente de nuestros niños, haciéndolos sentir que todo es aprendizaje;  así como también toda instrucción religiosa recae en la jurisdicción de Dios, del Espíritu Santo, El Supremo Educador de la humanidad.




Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir,
para instruir en justicia a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
 enteramente preparado para toda buena obra.
2 timoteo 16.17