8.12.12

El hábito de Pensar


El hábito de Aplicación
Vol. 1 Pág149


Los hábitos de actividad mental y su aplicación son entrenados de la misma forma en que se cultivó el de atención. Un niño que se esfuerza através de su trabajo con diligencia, puede ser entrenado a pensar de manera más ágil. El maestro también debe estar alerta, debe esperar respuestas inmediatas, pensamientos y trabajos rápidos. La tortuga se quedará atrás de la liebre, pero debe ser entrenada para moverse cada día un poquitín más rápido.

El niño debe ser preservado de caer en esa sensación en la que dice, 'Ay, estoy tan cansado de las sumas,' o '...de la historia'. Su actitud debe ser estimulada y debería haber siempre algo agradable ante su vista...


El hábito de Pensar

(Ejemplo citado por el Arzobispo Thompson en sus "Leyes de pensamientos" )

"Cuando el Capitán Head estaba viajando por las Pampas de Sudamérica, un día su guía de repente lo detuvo y señaló hacia arriba alertando: '¡un león!'. Sorprendido con tal exclamación, acompañada de tal acto, él alzó su mirada y con dificultad percibió, a una altura inmesurable, el vuelo de cóndores planeando en círculos en un punto particular.

Debajo de este punto, fuera del alcance de su vista o la de su guía, yacía la carcasa de un caballo y sobre la carcasa se encontraba, como el guía bien sabía, un león, a quién los cóndores estaban envidiando desde lo alto. La señal de las aves fue para él lo que el león sólo hubiera sido para el viajero- la seguridad total de su existecia.
Aquí había un acto de pensamiento que no le costó al pensador ningún problema, lo cual fue tan fácil para él como levantar la vista. Esto mismo a nosotros, desacostumbrados a tal imagen, nos tomaría varios pasos y algo de trabajo. La visión de los cóndores lo convencieron de que había cierta carcasa o algo, pero como se mantenían rondando en las alturas en lugar de arremeterse en un festín, él supuso que alguna bestia se les había anticipado.
¿Era un perro o un jackal? No. Los cóndores no temerían alejarlo o compartirlo también. Debía ser alguna bestia grande, y como había leones en el vecindario, él concluyó que uno estaba allí.Todos estos pasos del pensamiento fueron sumados en las palabras  'Un león'.
Esta, es el tipo de cosa que los niños debería afrontar, más o menos, en cada lección. Un trazado de efecto por causa o de causa por efecto. Una comparación de las cosas para saber si son parecidas y en que se diferencian. Una conclusión de las causas o consecuencias de ciertas premisas.

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Pensar, como escribir o patinar, mejora con la práctica. El niño debe pensar y tener idea de los por qué de las cosas por sí mismo cada día de su vida y cada día más que el día anterior. Los niños y los padres deberían alternar turnos en este proceso educacional. El niño pregunta ¿por qué? y el padre responde un tanto orgulloso al evidenciar el pensamiento del niño.[...] Dejemos que el padre pregunte ¿por qué? y que el niño produzca la respuesta si puede. Después de haberle dado vueltas al asunto una y otra vez en su mente, no habría daño en decirle (y el recordará) la razón del por qué.



Cada caminata debería ofrecerle al niño algún tema complejo
para que el niño lo analice...
'¿por qué esa hoja flota en el agua y esta piedra se hunde?'


Instruye al niño en su camino
y cuando fuere viejo no se apartará de él.
Prov.22:6