6.1.14

La Poesía en los niños

¿Qué tipo de poemas deberíamos seleccionar para nuestros niños?
Ellos deben crecer con lo mejor. Nunca debería haber un período en sus vidas en que se les esté permitido leer o escuchar zonceras, o lecturas vueltas más fáciles. Ellos siempre están a la altura de oír esos pensamientos que valen la pena, bien puestos; cuentos inspiradores, bien contados. Dejemos que 'Cantos de Inocencia' de Blake representen su estándar en poesía, De Foe y Stevenson, en prosa; y deberíamos entrenar una generación de lectores que demanden Literatura--osea, las justas y bellas expresiones de ideas inspiradoras, e imágenes de la vida misma...

Entonces, aquí un ejemplo a la altura de lo que ella habla:

El Cordero  
Canciones de Inocencia, Ilustrado también por el autor.

¿Quién te hizo, corderito?
¿Sabes tú quién te hizo,
Te dio vida y alimento,
Y junto al arroyo en el prado
Te dio ropaje de encanto,
Lanoso vestido blanco
Y tan suave voz te dio


¿Que alegra el valle todo?
¿Quién te hizo, corderito?
¿Sabes tú quién te hizo?


Te lo diré, corderito,
Te lo diré, corderito,


Su nombre es como el tuyo
Pues se dice Cordero,
y es humilde y es tierno,
Y se convirtió en niñito:
A mí niño, a ti cordero,
Por su nombre nos llaman.


¡Dios te bendiga, corderito!
¡Dios te bendiga, corderito!


William Blake

Yo no apreciaba la poesía, no me la inculcaron en absoluto en la escuela ni en casa, pero curiosamente (de verdad lo digo), comencé a emocionarme con ella al escuchar a mi hija rimar sus propias frases. La educación que la Srita. Mason propone es que esto sea un deleite para cualquier niño, no sólo los que tienen inclinación natural hacia ello, sino todos deben ser expuestos a este género. En un artículo de Parents Review (versión online de Ambelside Online) encontré que justamente dice:

Los padres ni se dan cuenta de la grandeza que ponen en las vidas de sus hijos llenando sus mentes con buena poesía.[...] Las canciones de cuna antiguas, con las que no discutimos, tienen un valor histórico e intereses que no deberían permitirse perder.
[...] No es deseable, creo, ponerse uno mismo deliberadamente a enseñar toda esta poesía a los niños, ya que tenemos que tener cuidado de sobrecargar sus mentes; todo lo que tenemos que hacer es repetirlos varias veces, con ayuda de ilustraciones mientras sea posible, y pronto veremos que los pequeños nos corrigen si cometemos un error. También tenemos que ser cuidadosos de no explicar demasiado. El niño aprende rápido de memoria, pero su cerebro no es, por supuesto, capaz de comprender completamente tales poemas sin aquel gran esfuerzo que mencioné con malos efectos. Él puede entender la tendencia general, y puede disfrutar el vaivén de la métrica, y así, el entendimiento completo caerá sobre él en cuanto sea mayor. En el futuro, será para él un placer constante estar siempre encontrando nueva belleza en lo que ha aprendido.

 Y la Srita Mason continúa:
"Los niños mayores (de 9 años en adelante) deberían practicar leyendo en voz alta cada día, y sus lecturas deben incluir un buen número de poesías, para acostumbrarlo a la delicada representación de los matices de significados, y especialmente para hacer que esté al tanto de que las palabras son bellas en sí mismas, que son una fuente de placeres y son dignas de nuestro honor, y que una palabra hermosa merece ser bellamente expresada, con una cierta sonoridad en el tono y precisión al enunciarla. Los niños pequeños están abiertos a este tipo de enseñanzas, transmitidas en un cualquier momento, no en una lección.

Debemos evitar las 'colecciones' de poemas; más bien, un poeta podría tener al menos un año para sí mismo, para que pueda tener tiempo de hacer lo que esté en él para cultivar el ojo observador, el oído que escucha, el corazón generoso."

Vol 4 pág.71
La poesía es, tal vez, el más minucioso e íntimo de nuestros maestros. Saber sobre tal poeta y su trabajo puede ser interesante, tal como lo es saber sobre el diseño repujado del tallado en el metal...pero en el último caso, debemos saber usar las herramientas antes de disfrutar y servirnos de este arte. La poesía también nos suple con herramientas para modelar nuestras vidas, pero el uso de estas, debemos conseguirlas por nosotros mismos. Esa frase que nos conmueve mientras leemos, que se repite y murmuramos una y otra vez en ocasiones, esta será una frase que influenciará nuestra vida. Incluso si sólo dice:

'Antiguas, infelices, cosas pasadas
batallas lejanas...'

Una copla como esta, aunque no parece llevar ningún peso moral, instruye nuestra conciencia más efectivamente que muchos de las sabios refranes. Mientras que lo 'digerimos internamente', nos llega una reverencia por sorpresa; una ternura, una dulce nostálgia hacia el pasado, un sentimiento de continuidad y un papel que desempeñar que no haya de ser vulgar y discordante, sino una pieza de tal conjunto. Esta es una de 'las lecciones que nunca aprenderás en las escuelas' que llegan a cada uno de nosotros sólo a medida que las descubrimos por nosotros mismos.
Muchos tienen un poeta favorito por lapso de un año o dos, para luego ser reemplazado por otro y otro. Algunos están lo suficientemente contentos con encontrar al poeta de su vida en Spenser, Wordsworth, Browning, por ejemplo; Pero, sea que fuese por un año o una vida, observemos mientras leemos, y aprendamos internamente a digerir. Nota que buena es esta última palabra. Lo que digerimos, asimilamos; lo tomamos como propio, se vuelve parte nuestra e inseparable.

Y algo así me ha sucedido, porque si mis hijos me hablan de poesía, automáticamente viene a mí esto que leí hace un tiempito de Bécquer:

¿Qué es poesía? dices mientras clavas en mi pupila, tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
 
por Peter Vilhem Ilsted